Baldomir: seis tintazos que llegaron para quedarse

Hace unos días, Fincas Don Martino presentó sus tres líneas de alta gama Baldomir, en un agradibilísimo almuerzo en el que estuvieron presentes dos de los los cuatro socios de la bodega, Hugo Martino y Raúl Molteni, junto los enólogos Attilio Pagli y Sergio Montiel.

 

Siempre digo que a mi gusto no hay peor modo de apreciar a un gran vino que frente a quienes lo hacen y todavía más, si van acompañados de un excelente almuerzo de cuatro pasos como el que ofreció Uco, el restaurante del hotel Fierro. Paradojas aparte, paladear un vino en la más agradable compañía y con deliciosos alimentos es todo lo contrario de como necesito hacerlo para justipreciarlo: de mañana, a solas y a ciegas, en completo silencio y totalmente desenchufado. Ya me llegarán esas botellas y podré calificarlas y comentarlas de acuerdo a mi maniático y obsesivo proceder.

Por el momento describo esa memorable experiencia, que Hugo Martino resumió así: “cuando le pedí a Attilio Pagli que trabajara con nosotros, le dije que queríamos hacer vinos de 100 puntos”. Y Attilio respondió: “99”. Así Finca Don Martino (que hizo su primera cosecha en 2001) comenzó a vinificar estos alta gama en la añada 2013. Son tres líneas de tintos: Baldomir Gran Reserva (de los que probamos el Petit Verdot 2015 y el Malbec 2013), Baldomir Terroir Serie (de los que probamos los Malbec Vistalba y La Consulta, ambos 2013) y Baldomir Gran (de los que probamos un Gran Malbec y un Gran Blend corte de Malbec y Cabernet Franc, ambos 2013). Salvo el Petit Verdot (1.500 botellas) son todas producciones de 3 mil botellas es decir, 10 barricas bordelesas. Sólo 500 cajas de 6 botellas.

Una producción con singulares decisiones de marketing que comparto plenamente por lo ambicioso y novedoso: en primer lugar, las tres líneas de vinos corresponden a gamas de precios de 30, 90 y 140 dólares en el mercado pero se venderán (sólo por venta directa) a la mitad de esos valores gracias al saltear los costos de distribución. Ver www.fincasdonmartino.com.ar

Además, sólo se elaborarán en las añadas en que las uvas alcancen la calidad necesaria. Así, decidieron no hacer Malbec 2015 y 2016.

Para más, no se venden como vinos orgánicos ni biodinámicos: “no estamos en esa onda” dijo Sergio Montiel.

Como si faltara algo para hacerme feliz, decidieron que no enviarán ni una botella a los grandes críticos extranjeros porque éstos se han plegado todos a la moda crítica de la gran crianza en roble, que es lo que caracteriza a los Baldomir: Attilio Pagli dijo “el terroir no es sólo suelo y clima, es también la gente, con su gusto” y a ellos les gustan los vinos con estructura y con gran crianza (de 16 a 30 meses según el caso) y al diablo con la moda. Es decir, esos vinos que yo extraño por la noche cuando no quiero frescura ni acidez sino roble del mejor, bien puesto en una gran materia vínica.

De todos los enólogos que conocí a lo largo de los últimos tres lustros, Attilio Pagli es quien considero el más humanista, en el sentido italiano de la palabra. Es decir, un enólogo que tuvo que estudiar muy bien La Divina Commedia porque en Italia hasta los ingenieros deben hacerlo. Y que el espíritu humanista de Pagli esté presente dentro de los Baldomir les augura una larga y prometedora vida.

D.B.

 

Foto: Sergio Montiel, Raul Molteni, Hugo Martino, Attilio Pagli

 

 

 

 

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