Editorial

Austral Spectator nació en 2003 como una sociedad fundada por Antonio Terni, Lía Pichon Riviere y Diego Bigongiari. En 2004 publicó la primera Guía de de Vinos de América del Sur, que tuvo tres ediciones. Fue la primera publicación, en Argentina, que introdujo en forma sistemática la cata a ciegas de los vinos. La guía tuvo cuatro épocas editoriales (ver Guías) y actualmente Austral Spectator pertenece a Diego Bigongiari, quien cata a ciegas y a solas desde hace ya cuatro ediciones. A lo largo de 13 ediciones, la Guía Austral Spectator cató a ciegas unas 14.686 botellas de vinos. Es decir, unas 15 toneladas de botellas o unos 11 mil litros o 11 metros cúbicos de vino. Una cantidad que, al consumo promedio anual por habitante de nuestro país, alcanzaría para un año en un pueblito de 400 habitantes o para una degustación con unas 250.000 personas. Puestas en fila esas botellas serían una hilera de 4,7 kilómetros de largo. Y una al lado de otra serían 1,2 kilómetros de botellerío. Desde que comenzó a catar a ciegas en la edición 2006, Diego Bigongiari lleva catadas a ciegas, puntuadas y comentadas más de 11.000 muestras de vinos.

El lema fundacional de Austral Spectator es “in dubio, pro vino”: toda vez que el resultado de una muestra catada a ciegas no coincide con lo que se presumiría a botella descubierta, se la vuelve a catar hasta dos veces más y se toma el puntaje más alto.

Y la filosofía de Diego Bigongiari en materia de crítica de vinos es, para usar una expresión inglesa, “sin sin sentidos” (no nonsense): un lenguaje directo y concreto que no excluye la metáfora y la sinestesia, herramientas esenciales para describir las experiencias olfatogustativas y táctiles del vino. El cata-autor rehúye de la enoparla y los lugares comunes y al overstatement prefiere siempre el understatement. Es mejor sorprender al lector que sigue sus críticas por quedarse corto y no por pasarse de largo. También se precia de ser el único enógrafo argentino que utiliza sistemáticamente el María Moliner, herramienta esencial del escribir en castellano.

Finalmente, si bien esta publicación (en papel y digital) se sostiene fundamentalmente con el apoyo publicitario de los productores, dicha publicidad no influye en los resultados más que en el caso de un empate en puntaje, donde se elije como mejor al vino del productor anunciante. En la nota “Las bodegas con mas vinos Top en diez ediciones (2004-2014)” publicada en la edición 2014 queda demostrado que no hay correlación entre publicidad y resultados de los vinos en esta guía.

Es quizá por todo ello que Austral Spectator es reconocida como la más seria y confiable de las guías de vinos argentinos.

 

DB

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