Enotest: Pablo Cúneo

Un reportaje sistemático a los enólogos y winemakers más destacados de Argentina: hoy es el turno de Pablo Cúneo, enólogo de Luigi Bosca / Familia Arizu.

 

¿Dónde y cuándo naciste?

Nací en Mendoza el 23 de setiembre de 1973.

 

¿Tu familia estaba vinculada a vitivinicultura?

No, para nada.

 

¿A qué edad decidiste estudiar enología y cuál fue tu formación?

Estudié agronomía en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNC. Me recibí en 1999 y comencé a trabajar en Enología en 1997.

 

¿Tuviste algún maestro fundamental en tu carrera?

¡Muchos! El primero Onofre Arcos, luego Hervé Birnie Scott, Roberto de la Mota, Pablo Rodríguez, Pedro Rosell, Jean Pierre Thibaud y cada persona con la que uno trabaja te enseña mucho. Hoy en Luigi Bosca tengo el privilegio de trabajar con Alberto Arizu y un equipo de enólogos de primera, aprendo de ellos cada día.

 

¿Cuándo comenzaste a probar y beber vino?

Cuando era chico, mi abuelo manchaba mi vaso de soda con unas gotas de vino en cada comida, como se hacía en muchas casas. Pienso que así comenzaba la cultura del consumo de vino hace 30 o 40 años.

Con mayor interés y curiosidad, empecé a probar y beber vinos durante la facultad. Un momento que despertó mi interés por el vino fue un curso de degustación que nos dio Pedro Rosell cuando estábamos en 2° año de la Facultad.

 

¿Cuál fue tu primer trabajo como enólogo?

Fue en bodega Chandon en el año 1997 cubriendo el turno noche en la primera parte de la elaboración, con el control de las prensas y la decantación y limpieza de mostos.

 

¿Cuál fue el primer vino de tu creación?

El 100% de mi creación fue la cosecha 2007 de los vinos Ruca Malen.

Anteriormente participé de la creación de los cortes de vinos tranquilos y espumantes de Chandon, Terrazas de Los Andes y Cheval des Andes.

 

¿Cuántas cosechas realizaste hasta hoy?

23 cosechas.

 

¿En qué bodegas trabajaste y en cuál trabajas actualmente?

Comencé mi carrera en Chandon en 1997. Luego en 2002 pasé a Terrazas de Los Andes. En 2006 pasé a Ruca Malen y desde Setiembre del 2017 estoy trabajando en Luigi Bosca.

 

¿Trabajaste como enólogo en otros países?

Sí, en Francia, en Bordeaux.

 

¿Preferís elaborar vinos tintos, blancos, rosados, tardíos o espumantes?

Todas las elaboraciones son divertidas. Tengo una preferencia por la elaboración de tintos.

 

 

¿Cuál es tu cepa favorita?

El Cabernet Sauvignon.

 

¿Hay alguna cepa que no te guste o convenza?

No, cada una tiene su gracia.

 

¿Te sucede soñar con el vino? ¿Tuviste algún sueño con vinos que se pueda contar?

No mucho, sólo en épocas de elaboración sueño suelo soñar con la viña.

 

¿De tus vinos, hay alguno al que tengas particular cariño?

Los Cabernets y Chardonnay.

 

¿Hay algún vino ajeno que te hubiera gustado hacer?

Muchos, hoy hay tantos vinos ricos que al probarlos siempre está la curiosidad de saber cómo fueron elaborados y cómo eran esas uvas.

 

¿Qué es lo que te gustaría hacer en materia de vinos y todavía no hiciste?

Siempre hay muchas cosas lindas por hacer, pero me gustaría plantar un viñedo propio.

 

¿Qué pensás de los vinos tintos “secos” con mucho azúcar residual?

Pienso que el azúcar residual en vinos tintos, para cierto punto de precio, es una forma de hacer ingresar a nuevos y jóvenes consumidores al mundo del vino. La dulzura ayuda a que el vino sea más agradable a paladares que no están habituados al consumo de vino. Por supuesto que esta dulzura debe estar en armonía con la acidez y la expresión frutal, para no caer en gustos empalagosos o pesados.

 

¿Cómo definirías a la enología? ¿Cuánto tiene de arte y cuánto de técnica?

La Enología para mí es una mezcla perfecta entre arte y ciencia, y que además en una punta te conecta con la tierra, con la naturaleza y en la otra, con las personas.

 

¿Cuál fue tu mayor frustración como enólogo?

Los años con inclemencias climáticas que afectan la producción de manera severa son siempre frustrantes. Recuerdo que viví con mucha frustración un granizo que cayó a principios de marzo del 2003 en la zona alta de Luján de Cuyo, y afectó varios viñedos de Malbec que teníamos preparados para alta gama. Tuvimos que cosecharlos de manera inmediata, los vinos salieron bien pero no llegaron al nivel que pretendíamos.

 

¿Y cuál fue tu mayor satisfacción?

Mi mayor satisfacción es que los vinos gusten al consumidor y formar parte de buenos equipos de trabajo.

 

¿Tenés algún hobby o pasión más allá del vino?

La pesca.

 

 DB

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