Enotest: Roberto de la Mota

Un reportaje sistemático a los enólogos y winemakers más destacados de Argentina: en esta ocasión, el eximio y apreciado Roberto de la Mota responde nuestras preguntas.

 

¿Dónde y cuándo naciste?

Nací en Mendoza, en septiembre de 1960.

 

¿Tu familia estaba vinculada a vitivinicultura?

Si mi Padre fue un conocido enólogo y cuando yo nací vivía en Barrancas en la Finca Flichman y decidió cambiar de trabajo y se incorporó a Bodegas Arizu SA en Godoy Cruz Mendoza como director técnico. En 1975 junto a Bernardo Weinert reconstruyó dicha bodega y en 1977 comenzaron a elaborar los vinos de Bodega y Cavas de Weinert. Esa vendimia formidable hizo el que se transformara en uno de los íconos de los vinos de Argentina el Malbec Estrella de Cavas de Weinert 1977. Vino que aún se degusta de forma extraordinaria.

Mi Padre fue reconocido como el mejor enólogo argentino del siglo XX por la unión internacional de periodistas del vino.

 

¿A qué edad decidiste estudiar enología y cuál fue tu formación?

Muy pronto. Toda mi infancia transcurrió en mi casa de Bodegas Arizu y desde niño me gustó el viñedo y las bodegas. Estudié enología en el colegio secundario Miguel A. Pouget y luego ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Cuyo. Posteriormente fui a Montpellier, Francia, para hacer un Master en enología y viticultura y obtuve en Diploma Nacional de Enólogo de Francia.

 

¿Tuviste algún maestro fundamental en tu carrera?

Si, muchos. Entre ellos Denis Boubals y Michel Boursiquot en viticultura y Pierre Bidan en Enología. Incluso llegué a conocer bien a Emile Peynaud, pero sin dudas mi gran maestro fue mi Padre.

 

¿Cuándo comenzaste a probar y beber vino?

No lo sé exactamente, pero como todos los niños de la época comenzábamos siempre bebiendo en casa agua con un chorrito de vino o un poquito de vino con bastante soda.

 

¿Cuál fue tu primer trabajo como enólogo?

En Bodega y Cavas de Weinert. Trabajé primero como operario en varias vendimias y ya como enólogo y agrónomo en 1985.

 

¿Cuál fue el primer vino de tu creación?

Mi primer vino fue el Malbec Weinert de 1994. Ese vino fue el primero en el que yo elegí la uva, fecha de cosecha y forma de vinificación y crianza.

 

¿Cuántas cosechas realizaste hasta hoy?

Alrededor de 35 al menos pues hice varias en el hemisferio norte así es que esos años sumé doble.

 

¿En qué bodegas trabajaste y en cuál trabajas actualmente?

En Cavas de Weinert 85 al 94. Bodegas Chandon, Terrazas de los Andes y Cheval des Andes, (comencé estos desarrollos) (1994 al 2006) y luego Mendel Wines y Revancha Vinos. Luego de eso asesoré muchas bodegas. Hago con un amigo desde 2007 los vinos Allegria en Languedoc, Roussillon, Francia.

 

¿Trabajaste como enólogo en otros países?

Hice vinificaciones en Estados Unidos y en Francia, pero no he sido el enólogo responsable de esos vinos.

 

¿Preferís elaborar vinos tintos, blancos, rosados, tardíos o espumantes?

Sin dudas me gusta elaborar o crear todo tipo de vinos. Es difícil elegir, pero si debo hacerlo diría que vinos de cualquier tipo pero que se puedan guardar por mucho tiempo.

 

¿Cuál es tu cepa favorita?

Es difícil elegir sólo una, pues cada terruño tiene la o las suyas y así su encanto, pero siendo mendocino elijo el Malbec.

 

¿Hay alguna cepa que no te guste o convenza?

No, no hay una en especial que no me guste. Sólo prefiero vinificar aquellas que me permiten expresar el valor o tipicidad de un terruño y que logran trascender en el tiempo.

 

¿Te sucede soñar con el vino? ¿Tuviste algún sueño con vinos que se pueda contar?

Si, y debería aclarar que despierto y dormido, pues en momentos de abstracción total me ha sucedido de estar pensando en vinos y las distintas actividades y etapas de elaboración y crianza. En cuanto a los sueños, han sido muchos, en especial recuerdo aquellos de las primeras vendimias en las que la tensión me llevaba a soñar en cosechas, maceraciones, etc.

 

¿De tus vinos, hay alguno al que tengas particular cariño?

Es difícil elegir pues a cada uno los enólogos le entregamos mucho, pero sin dudas hay dos que son muy importantes para mí: el Mendel Malbec Finca Remota y el blend de La Gran Revancha que hacemos con mi hijo Rodrigo.

 

¿Hay algún vino ajeno que te hubiera gustado hacer?

¡No lo sé! Es difícil verlo así. Sí creo que hay vinos o mejor uvas que me gustaría elaborar como algunos Pinot Noir de Borgoña.

 

¿Qué es lo que te gustaría hacer en materia de vinos y todavía no hiciste?

Hacer una degustación vertical de mis 50 añadas y que cada una nos transmita algo.

 

¿Qué pensás de los vinos tintos “secos” con mucho azúcar residual?

Que hay un error en alguna parte pues si son secos no deberían tener azúcar residual.

 

¿Cómo definirías a la enología? ¿Cuánto tiene de arte y cuánto de técnica?

La enología es una ciencia como su nombre la define. Para ser enólogo se necesitan muchos conocimientos de química, física, microbiología, análisis sensorial además del complemento de agronomía. Lo del arte está bueno y es necesario, pero está ligado a la parte de creatividad que obviamente es muy importante y hasta imprescindible.

 

¿Cuál fue tu mayor frustración como enólogo?

Ver que mis botellas de vino rosado se enturbiaban por una quebradura proteica, es decir por no haber clarificado bien el vino.

 

¿Y cuál fue tu mayor satisfacción?

Ver que las personas disfrutan de mis vinos en una comida. Resulta muy placentero entrar en un restaurante y ver que una pareja en una cena se bebe una botella de un vino que elaboramos.

 

¿Alguna otra cosa que quieras agregar?

No, espero te sirva. Por favor no dudes en avisarme si necesitas algo más. Saludos,

Roberto

 

¡Muchas Gracias!

 

Foto: Roberto de la Mota junto a su hijo Rodrigo.

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