¡Viva la centolla!

Hace unas pocas semanas, por primera vez, se lanzaron a las aguas del Canal Beagle diez mil pequeñas centollas nacidas en criadero para comenzar a repoblar esas aguas con su principal recurso.

 

Cría de centolla

La iniciativa estuvo a cargo del Laboratorio de Biología de Crustáceos del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) de Ushuaia, cuyo director es el doctor Gustavo Lovrich quien tanto me ayudó en mi trabajo para mi guía de pescados de mar y mariscos de Argentina (ver guías). Y el director técnico del proyecto es Federico Tapella, quien lo explica así: “El proceso consiste en cultivar los primeros estadios de vida de este crustáceo en un criadero (hatchery), superando así una de las etapas más vulnerables de su ciclo vital. A partir de hembras salvajes que liberan sus larvas en el acuario de experimentación del CADIC, los pequeños individuos pasan una etapa de 20-70 días de cuidados intensivos en esas instalaciones para maximizar su superviviencia”.

Centolla mamá en el laboratorio

Y el doctor Lovrich agrega: “es la primera vez que se hace un subsidio poblacional de centollas en Sudamérica y los resultados del cultivo resultan alentadores para promover políticas de repoblamiento del recurso tanto en aguas del Canal Beagle como en otras áreas del Mar Argentino donde se pesca centolla”.

Las centollas viven hasta unos 25 años de edad, pero llegan a la edad reproductiva a los 5 años: se reproducen una sola vez al año en noviembre y diciembre con un largo “abrazo copulatorio” entre macho y hembra, que luego pone entre 5 y 32 mil huevos. Recién a los 7 años alcanzan la talla comercial, de unos 6 kg de peso y unos 18 cm de largo de caparazón. De cuatro centollas adultas se obtiene un kilo de carne de centolla. Las centollas se pescan con trampas (canastos) con carne como cebo y los pescadores prefieren capturarlas unos 3 o 4 meses después de la muda de caparazón porque hasta entonces la mayor parte de cuerpo es agua.

La siembra de centollitas en el Beagle

El informe del CADIC apunta que la pesca de centolla está documentada desde los años 30 y que desde años 70 fue tan intensa que la población cayó drásticamente. Entre 1992 y 2014 se prohibió la captura de centolla en el sector del Canal Beagle argentino y más próximo a Ushuaia. Pero tras 22 años de veda la población no se recuperó. Por eso se inició este programa de  repoblamiento: para ayudar a reconstruir el stock y que la captura de la centolla resulte una actividad sustentable.

De hecho, hoy la mayor parte de la centolla que se captura en nuestro país (unas 4 toneladas en 2013) no vienen del Beagle sino del Golfo San Jorge, entre Chubut y Santa Cruz.

 

 

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